Grabación y soberanía de datos
Una grabación es la materia prima de todas las historias que vienen después — el archivo, el recuerdo, la prueba. Dos principios: es tuya, y se queda en bruto.
Qué se graba
- Ubicación — tantas veces como el teléfono la suelte (en el iPhone, alrededor de una vez por segundo), sin suavizar y sin recolocarla luego encima de la carretera. Si estás a dos metros del asfalto, el punto se queda a dos metros del asfalto. Datos honestos, sin maquillaje.
- Movimiento — aceleración, giro, campo magnético. En bruto, tal como los entregan los sensores, no convertidos ya en un rumbo. 25 veces por segundo, siempre. Nada de subir y bajar el ritmo según el humor de la carretera: el segundo aburrido queda tan fino como el que se pone interesante.
- Presión atmosférica — si el teléfono lleva barómetro, más o menos una vez por segundo. La altitud la calculamos nosotros a partir de la presión en bruto, en vez de quedarnos con el número ya hecho del sistema.
La pausa
La pones tú. No hay automatismo que decida en tu lugar cuándo se acabó la marcha — un atasco no es una pausa, y un café largo no es rodar.
La pausa detiene la grabación de verdad: deja de escribirse nada, y los sensores que solo corren para grabar se apagan. Nada de datos en el salón de otro, nada de datos en la parada del café. La ubicación sigue viva — el mapa que llevas debajo tiene que seguir funcionando —, pero no acaba en ningún archivo. Y tampoco sale hacia nadie: en una ruta en grupo los demás te ven en pausa, no como un punto que se pasea.
La pausa misma sí queda anotada, con su principio y su final. Con eso separas después el tiempo rodando del tiempo de pie — los números no mienten, aunque el grupo sí.
Pasarla a otros
Tres caminos, y cada uno sirve para algo distinto:
- En una ruta en grupo, el anfitrión reparte la ruta directamente entre los que van detrás. Sin archivos de por medio, sin rodeos.
- En
.mnav— nuestro formato abierto de intercambio, y la mejor opción cuando el otro lado sabe leerlo. Tu grabación sale tal cual, punto por punto, sin adelgazar — y se lleva consigo de dónde viene. GPX no borra ese origen: lo sobrescribe. Lo que ha pasado una vez por GPX vuelve convertido en traza ajena importada, fuera lo que fuera antes. Y si en vez de rodar estás planificando,.mnavguarda además todo aquello para lo que GPX no tiene casilla: carpetas, la misma ruta metida en varios proyectos, la diferencia entre pasar de largo y parar, los tiempos de espera, el perfil de enrutado. En GPX eso desaparece, y encima sin avisar. - En GPX — para todo lo demás. Lo entiende cualquier navegador y cualquier portal, y para una grabación de recorrido a secas está perfectamente bien.
La puerta de salida es el menú de compartir de tu teléfono: foro, correo, AirDrop, tu propia nube. Un feed dentro de la app no hay, y es a propósito — lo que compartes viaja por los canales en los que ya confías.