Rutas en grupo
Salir con amigos sin que el chat del grupo arda en el primer repostaje. Las rutas en grupo son un modo dedicado que resuelve exactamente eso — y nada más.
Abrir un grupo
El anfitrión fija la vida útil (hoy, o un número de días) y enseña un código QR. Quien se apunta, lo escanea. Listo. Sin invitaciones, sin números de teléfono, sin sermón de tienda de apps junto a la pata de cabra.
Anónimo, con el alias que elijas
El grupo corre sobre un identificador propio, y cada motorista recibe otro recién hecho que vive lo que viva el grupo — ninguno de los dos tiene nada que ver con el identificador de tu teléfono. ¿Un nombre para la lista? Ponte el que quieras: es solo una etiqueta pegada encima. ¿Cuenta de Apple, de Google? No hace falta ninguna. El grupo vive de incógnito — y cuando la ruta acaba, caduca.
Ruta compartida, trazada propia
El anfitrión comparte el plan y todos lo ven en su propio mapa. Cada uno lleva su trazada, su ritmo y sus paradas — pero todos saben por dónde va la etapa del día. Juntos, no atados.